Luego de acampar en la cima, con fuertes vientos, nos despertamos con este panorama, nubes de mar a cordillera y nosotros por encima de estas. De noche las ciudades iluminaban las nubes desde abajo, parecían enormes fogones. Eran como manchas de lava. A pesar del fuerte y constante viento que recibíamos en la cima, las nubes bajo nosotros estaban inmovibles, como petrificadas, como si no tuvieran mas espacio para donde moverse. Luego cuando el sol comenzó a calentar las cimas lentamente comenzaron a ascender y a despejar levemente los valles.
¡QUÉ MAJESTUOSIDAD!
ManoloLimache 1 month ago