No hay que tener miedo a pedir la hoja de reclamaciones, es nuestro deber como consumidores. Vamos a ver unos instructivos ejemplos que nos alegrarán el día y nos enseñaran la mejor manera de defendernos en cualquier establecimiento con servicio al público (además podemos ver a dos chicas pegándose tortazos y tirándose de los pelos como solo ellas saben hacer). Muy fuerte.
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