En la película Besos robados, François Truffaut mostraba, entre otras cosas, la diferencia entre la cortesía y el tacto: "En el instituto un profesor nos explicó la diferencia entre tacto y cortesía. Un caballero empuja la puerta de un cuarto de baño y descubre una dama enteramente desnuda. retrodece inmediatamente y cierra diciendo: Oh, perdón señora. Eso es cortesía. El mismo caballero empuja la puerta, descubre a la misma dama desnuda y dice: Oh, perdón señor. Eso es tacto"
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