En los viejos tiempos donde los abuelos eran sagrados y los profetas y sabios eran personas adoradas y a veces- perseguidas, surgieron valores en la humanidad que, por suerte o por desgracia, se han comunicado y compartido entre las diferentes generaciones.
Tal vez, el tenis de mesa resuma todo eso en un deporte. Jugadas increíbles y alegrías inexplicables no son más que una pequeña muestra de lo que esta actividad crea y transmite. Sensaciones que, probablemente, ninguna otra actividad sepa demostrar.
La pasión que envuelve a este mal llamado juego trae consigo sentimientos que se siembran poco a poco pero a paso firme- alrededor de no una mesa sino una comunidad. Sentimientos que significan mucho más que un partido ganado.
Más allá de todo el talento que pueda o no un jugador tener, de todas las dificultades que haya podido superar, de lo que sepa hacer o de cómo juegue, lo inolvidable de esa persona será, justamente, su personalidad: eso es lo que siembra el tenis de mesa. Eso mismo es lo que hace a este deporte, verdaderamente, único: los viajes, los momentos vividos, las alegrías compartidas y por sobre todas las cosas la amistad. Un valor que, lejos de romperse, se fortifica día a día.
Los amigos son como un mar: puede estar tranquilo o turbulento, revuelto o calmo, alto o bajo, pero sigue siendo el mar que todos conocen.
A pesar de que por obligación dos jugadores se tengan que separar por una mesa azul y una red del mismo color a fin de jugar un partido, a pesar de que durante el transcurso del mismo pueden cambiar muchas cosas, lo que seguro se mantendrá estable es el afecto que mantiene unidos a todos los tenismesistas. Eso es lo que nunca debe deformarse y debe perdurar a lo largo del tiempo.
Mariano Golin.
hey muy lindo videito pero hay fotos que seguramente muchos no son conosidos son leyendas!!! jjajja
yagennakasone 2 years ago