Tras la salida por el puerto de Adra, del último rey andalusí, Boabdil, los Reyes Católicos emprendieron la repoblación de la costa. Su hija, la Reina doña Juana -La Loca-, mandó terminar el castillo y murallas de Adra, que representaría una de las más destacadas defensas contra los continuos ataques de piratas. Luis de Requesens, Don Juan de Austria y el Marques de los Velez, tendrian en este puerto su base para atacar a los moriscos en la Rebelión de las Alpujarras. Luego, las prioridades castellanas fueron otras y esta fortaleza cayó en el olvido. Fue en el siglo XX cuando la incultura, el abandono y los intereses privados causaron mayor daño a sus torreones y murallas. Desde el periódico 'Noticias de Adra' se denunció en numerosas ocasiones esa situación. Ahora, lo que queda de torreones y murallas comienzan a rehabilitarse.
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