En el signo de la sanación del sordomudo podemos ver el ardiente deseo de Jesús de vencer en el hombre la soledad y la incomunicabilidad frutos del egoísmo, para dar rostro a una nueva humanidad, la de la escucha y la de la palabra, la del diálogo, la de la comunicación y la de la comunión. Una humanidad buena, como es buena toda la creación de Dios. Lo dijo el Papa en la misa celebrada esta mañana en Viterbo con unos 20 mil fieles. Después de visitar el Palacio de los Papas, en donde en el siglo XIII se desarrolló el primer cónclave de la historia -luego de 33 meses de sede vacante- Benedicto XVI fue a la explanada del Valle Faul, en donde recordó que el desierto más profundo es el corazón ...
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