Instalémonos imaginariamente dentro de los buses limeños y sus acordes musicales y existenciales de nuestros hombres de a pie, que se ganan la vida al ritmo de la melodía de un charango honesto, solidario y sobre todo pleno de mensajes humanitarios...
A cuantos de nosotros que nos hallamos fuera del mapa originario que nos trajo al mundo, nos habrán cantado a la distancia:
Yo solamente quiero en la vida volverte a ver...
Aquella noche de tu partida lloré de amor...
Aquella noche entristecida murió una flor...
Más luego nos habrán increpado:
Desahuciado está el que tiene que marcharse a vivir otra cultura muy diferente...
He aquí la melodía de un piurano, a quien tal vez cuando visites Lima, te lo cruces en el camino ancho y ajeno de los buses que le sirven de escenario y de sustento.
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