El asesinato del sacerdote Faustino Gazziero repuso el tema: grupos de jóvenes adoradores de Satán proliferan a lo largo del país. Independientemente de que allí esté la motivación del homicidio, es más que preocupante. Una investigación de Ercilla devela las inspiraciones, organización y actuaciones del satanismo.
"¿Por qué, Señor? ¿Qué significan estos acontecimientos?", se preguntó el cardenal. La multitud que concurría a la Catedral de Santiago, con motivo de los funerales del padre Faustino Gazziero, escuchaba conmocionada la homilía de monseñor Francisco Javier Errázuriz: "En una casa de Dios, un joven fanatizado () ha dado muerte a un hombre sabio que pasaba por el mundo haciendo el bien". Una copiosa lluvia caía sobre Santiago.
Habían transcurrido tres días desde la tarde del sábado 24 de julio, cuando el sacerdote italiano, miembro de la Orden de los Siervos de María, fue asesinado en ese mismo lugar, al concluir la misa que oficiaba. "No recuerda nuestra memoria un hecho de violencia semejante en un lugar sagrado", dijo el cardenal.
El criminal ingresó a la Catedral. Vestía de negro. Se agazapó. Terminada la eucaristía, caminó hacia al religioso. Gritó: "¡Por Satán!", y degolló al cura con una daga. Recogió la sangre desde el suelo y se untó la cara. Reía. Enseguida, se infirió cortes que le afectaron la tráquea.
Alejandro Rodrigo Orias Gallardo, de 25 años, residente en una pobre vivienda de la Población Gabriela Mistral de Coyhaique, había llegado a Santiago el 15 de julio. En medio de la conmoción que provocó el hecho, se informó que tendría conexión con una secta satánica.
En la pieza que arrendaba en la calle García Reyes, la policía uniformada encontró una cruz invertida, sábanas negras, un cacho de carnero, un manuscrito que expresaba odio por el cristianismo, discos, y poleras con horripilantes dibujos. Sus vecinos comentaron que solía hablar al revés en las noches. En su cuerpo había tatuajes con extraños símbolos; uno de ellos, fijado a fuego.
Tenía antecedentes de un atentado a un local evangélico del sector Almirante Simpson, en su tierra natal, y se dijo que pertenecería al grupo satánico "Los Negros". O algo así. Con posterioridad, se concluyó que este crimen sería sólo la punta del iceberg de la proliferación de sectas satánicas, llegándose a proporcionar cifras sobre su cantidad en el país.
eeeeeees un remedio chileeeenoooo
jauajau
julianiqq 1 year ago 11
aguante el tio LALO PARRA XD
batofalcon 1 year ago 9