Se ven las flores del alma
sobre los muros pintados
Esas palabras del pueblo,
como idioma de las manos
Reclaman el pan herido,
aquel pan que nos robaron
Ese pan hecho de fuego,
como una copla de barro
Se dibuja en la garganta
y no hay forma de apagarlo,
Por más que se haga cenizas,
igual seguirá quemando.
Fruto santo, nos privaron esos traidores pagados
Por un billete del diablo,
la vida nos rapiñaron
Sus manos llenas de odio,
las nuestras de amor honrado.
Sacan la bronca del pecho,
como la mies, la madera
Que estando bajo la tierra
y con sus gajos desechos
Siembran esperanza en el viento
al llegar la primavera
Cuando las rosas perfuman por arriba su color,
mas espinas tiene abajo la semilla del dolor
Son así, nuestras razones,
cuando canta el corazón.
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