Sobre un ritmo de baguala, ritmo netamente provinciano
EI Kyrie
Dentro de la soledad del paisaje, se yergue imponente y majestuosa la máxima creación de Dios: el hombre.
Hombre, cuya presencia humaniza y dá vida a los innumerables senderos, hombre que adoptó a la naturaleza tal como se la presentó Dios, para que viva en ella, ese hombre que después de haber permanecido siglos, dándole vida, ha terminado pareciéndose a ella, agreste, silencioso, grande. Ese ser de inmensa fé, en la sabiduría eterna, en sus fuerzas y facultades, fe en su tierra en su Pacha y que a través de ella, ha encontrado a Dios. Ese hombre, es el hombre jujeño, ser que se hace escuchar en el ritmo de una baguala el lamento de una quena, recita al viento el idioma universal de su letanía con, palabras que resumen todos sus pensamientos
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