Es muy importante reflexionar sobre nuestros actos y pensamientos, evaluar nuestra conducta, nuestra relación con Dios; pero es muy difícil hacerlo en medio de tanto ruido y distracción que nos rodea.
Por eso a pesar del apresuramiento en el que se desarrolla el mundo actual, debemos procurarnos momentos a solas y en silencio, principalmente para oír la voz de Dios, y saber con claridad que es lo que quiere de nosotros.
Gracias Dios mío, por nuestro hermano Frank, sigue colmándolo de dones y carismas para su propia edificación y la de tu Iglesia.
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