La parte de la muralla que puede observarse desde aquí se corresponde con el Paseo de Ronda, que va desde el Mesón del Caballo Blanco, hasta los jardines de la Taconera. El paseo de ronda es el paso superior que discurre junto a las almenas de las murallas y recibía ese nombre porque ése es el recorrido que paseaban los soldados para vigilar el horizonte y los alrededores, haciendo guardias para proteger la ciudad.
Desde este punto, a orillas del Arga, podemos ver el Rebellín de los Reyes, a los pies de la muralla. Lunetas, contraguardias y rebellines se construyeron a partir de finales del siglo XVII para reforzar la fortificación y adaptarla a los nuevos inventos y armas bélicas, que precisaban reforzar los flancos más expuestos, creando nuevos espacios de protección y ataque
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