Penetramos en la zona selvática del centro de la isla de Phu Quoc. La espesura de la selva intimida y sobre las copas de los árboles pasean monos salvajes y pájaros que jamás había visto en mi vida. Tras un paseo encontramos unas cascadas hermosas de agua muy fresca que nos ayudan a combatir el calor que hay en la isla. Pasaremos toda la mañana nadando bajo las cascadas para luego volver a montarnos en la moto y dirigirnos hacia el sur donde nos esperarían muchas sorpresas. Phu Quoc es una isla única. Lo único que espero y deseo es que la restauración del capitalismo en el Vietnam no destruya la belleza que esconde la isla. La isla es tremendamente curiosa. La he visitado dos veces en los últimos años.
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