El papa Juán Pablo II vino en varias ocasiones a México. En una de esas en que estábamos viéndolo en la TV, en una zona muy conocida del DF, llamada Tepito, una niña me dijo: "quiero conocer la casa del papa". Comencé el largo camino para conseguirlo. Primero con el delegado apostólico de aquel año en México, luego con el cardenal. Estando en los Ángeles dí con alguien que trabajaba en el Vaticano y le expuse mi deseo. Escribí directamente a Roma y con mucha amabilidad me respondieron que fuera en un miércoles y la niña sería saludada personalmente por el papa. Pero no era eso lo que ella quería. Al final lo dejé por la paz..
Dos años más tarde comencé un nuevo intento. Alguien le pagó el viaje a España y desde allí escribí de nuevo a Roma y recibí la misma oferta, que la llevara a un miércoles en que el papa tiene la audiencia general y se le daría un lugar preferencial.
Nos fuimos a Roma. Unas religiosas nos hospedaron en su hotel muy cerca del Vaticano. Seguí con los intentos de conseguir que su santidad Juán Pablo II, recibiera en su casa a la niña. Fui con el general de los franciscanos, hablé con el representante de México ante la santa sede, quien me dio el teléfono de Valentina Alazraki, una prestigiada, querida y admirada periodista que siempre acompañaba al papa en sus viajes. No la encontramos.
Llegó el miércoles y se convirtió en un día conmovedor, el papa se acercó a la niña y hasta la cargó mientras 5000 gargantas lanzaban un suspiro de admiración en el auditorio Pablo VI. Fue tal la emoción que en la tarde nos acercamos personalmente a entregar una carta donde volvíamos a hacer la petición. Cual sería nuestra sorpresa cuando al llegar a dormir, las religiosas nos entregan una carta que decía: "Su Santidad lo recibirá mañana a las 7 am, por la puerta de bronce".
Concelebré con el Santo Padre. Mientras lo hacía me pareció que si algún lugar de la tierra estaba en conexión directa con el cielo, tenía que ser ese, la capilla donde tantos papas había celebrado la eucaristía. Después del evangelio Juan Pablo II se sentó para meditar acerca de la palabra de Dios leída. Al cabo de unos minutos comenzó a prorrumpir algunas palabras. En ese momento supe que estaba arrobado, extasiado, absorto, concentrado, transportado a otra esfera superior. Me acordé de cuando leía vidas de santos y los fenómenos extraordinarios que les acompañaban cuando se imbuían en el mundo de Dios.
Al terminar nos iba a regalar un rosario pero al comunicarle que en la casa hogar había muchos niños, nos regaló más. Sin embargo para nosotros el regalo más grande nos lo transmitió con su corazón de padre y pastor bondadoso, magnánimo y lleno de misericordia.
Hoy lo han beatificado, por eso me he animado a compartir esta sorprendente experiencia.
El programa ha sido de los más vistos, junto con los de Justin Bieber o Eminem.
JUAN PABLO II. UN ILIMUNADO! ME TRANSMITIA PAZ Y GANAS DE RECONCILIARME CON PAPA DIOS.
FERCHOLUIS17 3 months ago