Probablemente cuando usted va al Teatro Nacional no lleva un elegante bastón, unos finos guantes o un sombrero de copa; sin embargo, hace poco más de 100 años no llevar accesorios de este tipo probablemente no lo calificarían como un ciudadano elegante y digno de entrar al recién inaugurado Teatro Nacional.
Lea el artículo completo en http://redcultura.com/php/Articulos525.htm
Link to this comment:
All Comments (0)