(El Texto ha sido copiado del periodico HOY de Badajoz)
Hace 100 años, muchas mujeres humildes limpiaban la ropa de las familias con dinero en lavaderos públicos. Eran mujeres muy trabajadoras que acompañaban esta tarea tan dura de frotar con cánticos y entre ellos, muchos dedicados a la Virgen de Bótoa, cuyas ropas debían lavar antes de la romería. Cuando llegaba el mes de mayo, estas lavanderas acudían a los comercios de la ciudad para pedirles alimentos y telas. Su objetivo, llevar comida a la fiesta y en ella, estrenar todas un pañuelo para estar guapas y cantar a su Virgen las mismas canciones que cada día las acompañaban durante su jornada de trabajo.
Algunas de estas mujeres siguen con la tradición, como Filomena Báez, Pepa Martínez y Antonia Suárez que con 99, 95 y 92 años continúan siendo miembros de Las Lavanderas de la Virgen de Bótoa. Actualmente, nadie lava ya su ropa en servicios públicos pero a estas mujeres se han unido sus descendientes y muchas otras devotas de esta romería que continúan con la tradición de cantar a la Virgen.
Actualmente son 17 mujeres las que, durante dos meses, ensayan tres días a la semana un enorme repertorio de canciones con el único objetivo de estar presentes en el día grande de Bótoa y ante todo, que esta tradición popular no se pierda con el paso del tiempo.
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