Recorriendo el Algarve portugués, llegamos al extremo de Europa. Pasando unos pocos kilómetros de Lagos, llegamos a una zona protegida: la Reserva Natural de la Costa Vicentina.
Aquí, en los confines europeos, puede respirarse el aire más natural y agreste. Sagres es el último pueblo de Europa continental. Una pequeña ciudad de ambiente algo hippie, surfero y amante de la vida al natural. Una localidad con servicios poco sofisticados que nos reconcilia con lo simple.
Maravillosas playas, paraíso de surfistas y amantes de la Naturaleza, escondidas entre impresionantes acantilados: Ingrina, Zavial, Burgau, Beliche, Arrifana
El Cabo de San Vicente , cuyo faro sigue despidiendo hoy en día a todos los buques que dejan Europa para cruzar el Atlántico. Cada día, una caravana recorre los 5 kilómetros que separan Sagres del Cabo para sentarse a esperar. Cada día, sin falta, se repite uno de los más maravillos espectáculos: el atardecer sobre el Atlántico. Despedir la luz. Una experiencia que recomiendo enfáticamente.
PD: Un saludo para Jaime, el conductor de nuestro autocar, que nos condujo desde Algeciras hasta Portimão y que se portó genial con nosotros durante toda nuestra estancia allí. Si alguna vez ves este vídeo, te mandamos un fuerte abrazo desde Ceuta.
Es una pasada....muy guapo el lugar.
Gargorix 2 years ago 4