Una tibia mañana de abril, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, y los hombres de bien nos tiramos al vacío desde el puente fronterizo del concello de Arbo. No es tan impactante como parece. Aunque es algo que *hay que hacer*, eso si. Oh, si, me entretuve podando los árboles, como se aprecia en el vídeo xD El golpe seco que se siente en medio de la caída es mi mano y la cámara chocando y partiendo una rama, que poco después sale volando, apreciándose claramente en el vídeo. No fue gran cosa, apenas un rasguño, pero esta noche meditaré sobre qué hubiera pasado si en lugar de engancharla con la mano, la hubiese enganchado con estos ojitos que se han de comer la tierra.
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