Hace cuatro décadas, la Primavera de Praga estuvo a punto de acabar con el regimen comunista que dirigía la antigua Checoslovaquia, aunque las tropas soviéticas lo impidieron. Cuarenta años después, la República Checa sigue luchando con sus fantasmas del pasado. Marzo del sesenta y ocho, el sueño de una generación hecho pedazos.
All Comments