Pistola es ley y la bala su sentencia.
Un tiempo atrás el terror se volvió ciencia.
"Se está poniendo bien feo."
- Confiesa el Sheriff agachado bajo la mesa.
"El aire seco y las nubes no se acercan.
Rete-harta sed y los refuerzos que no llegan.
Dígale al chingado Cura ese
que se hinque a rezar."
Se abre el zaguán y las velas protestan.
Alza la cara el padre con mirada muerta.
Se ríe empapado en angustia.
Concluye que el Sheriff y su Dios están locos.
Titubea con su rosario hacia el altar, briago por el vino.
Valor agita su brazo con el último trago divino.
"Quiero ver que alguno se atreva
que arrojen la primer piedra!" --Rugió.
Al fin vestida, sale la Puta del confesionario.
Se ajusta la falta escapando el juicio diario.
Pues a pesar de sus servicios
tiene estrictamente prohibido ver al mundo a los ojos.
Aprieta los dientes manchados de amargura.
En sus ojos, un futuro de gran envergadura.
Donde todos ya están muertos:
El pinche Sheriff, el bendito Cura y el Músico que nomás no paga.
Lamentablemente
En vez de agua llovería sangre.
Pues en este lugar morir de viejo
Nomás no se hace.
Afina por última vez el Músico su instrumento.
Vacía la anforita y reflexiona un momento.
"Que chingue a su madre todo el mundo!"
-Así le dedica a la última gota su última rola.
"Codicia es rey.
Codicia es rey
Codicia es rey y la muerte su presencia
Codicia es rey y la muerte su presencia
Codicia es rey y la muerte su presencia!
Codicia es rey y la muerte su presencia!"
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