... salir de quellón, hacia el suroeste... hacia el último lugar poblado de esta catedral de las islas... adentrarse en canales y fiordos, bordeando la línea que nos separa del inmenso océano pacífico... hay islotes... vegetación exhuberante... son extrañas cabelleras despeinadas y peinadas al viento insolente... por ahí hay yagas que no han querido cicatrizar y hay más cicatrices escondidas bajo ese manto verde impenetrable... y bajo nuestros pies, el fragil trozo de madera patrimonial que nos separa de esa delgada frontera entre lo seco y lo acuático... navegamos a favor y en contra, en contra y a favor... después de siete horas en el continuo vaivén del mareo marítimo... ahí, frente a nosotros... (y fue mi primera impresión)... estamos en un lugar sagrado... inio...
Link to this comment:
All Comments (2)