El efecto "incretina" describe la mayor respuesta insulínica que ocurre tras la ingesta oral de glucosa frente a un incremento de glucemia comparable obtenido tras la administración iv. de glucosa. Este fenómeno, descrito hace más de 40 años, se debe a la acción de 2 hormonas gastrointestinales conocidas como GLP-1 (glucagon-like peptide-1,) y GIP (glucose-dependent insulinotropic polypeptide). GLP-1 es secretado por la células L situadas a nivel del íleon y colon, mientras que GIP es liberado a partir de las células K localizadas en el duodeno y yeyuno. Las incretinas, especialmente el GLP-1, tienen un efecto dual al incrementar la secreción de insulina y suprimir la secreción de glucagón de forma glucosa dependiente. Este efecto se halla presente en la diabetes tipo 2, aunque disminuido. Ambas hormonas, GLP-1 y GIP son inactivadas rápidamente (2-3 min) por la enzima dipeptidil peptidasa-4 (DPP-IV), presente en la circulación (forma soluble) y en diversos tejidos. La infusión iv. continua de GLP-1 disminuye la concentración plasmática de glucosa en ayunas y tras la ingesta.
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