Este ejemplar de garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), abundantes ahora en los márgenes de los arrozales recién inundados, se comporta de una manera peculiar: estira su cuerpo y lo mueve al compás del viento. ¿Intentaba pasar desapercibida o estaba preparándose para lanzar un picotazo a una presa? Sin duda, ha quedado graciosa.
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