Las lunas crecen y desaparecen, las mareas siempre bajas o altas y los oleajes Inundan las cuencas del pensamiento, y las marañas intelectuales tejen sus telarañas y el desierto florece en espinas, entre espejismos y reflejos recalcitrantes, entre un vaho de finísima tierra, aparece en el oasis potosino una tangente más, que siempre ha estado ahí-, que de otra forma ya nos hablaba.
La asimilación de técnicas varias y experiencias propias han sido base para tomar rutas inexploradas en la expresión visual. El óleo es una vivencia que Marissa Martínez nos ejerce cada vez con más madurez, en trazos precisos que atrapan al espectador plantándolo en una escena para decirnos lo que quizá no queremos oír: Realidades profundas.
Los cuadros expuestos nos narran cientos de historias de nuestra condición poética, los caminos de sus colores nos envuelven en cuentos oníricos, pero reales, del sueño común al sueño lúcido, y mucho más allá, palpables en el subconsciente de cada quien.
Llenarse de colores todos para exponer su luz desde el fango del óleo en la paleta.
En un tiempo donde nuestro universo tiende al caos y la burguesía revolucionaria nos condiciona, el artista se refugia en el eje de su ego:
Su poesía. Todo ese mundo que esta a nuestro alcance.
Miguel Ángel Vázquez
Marissa Martínez dentro de la plástica mexicana resulta un valor singular porque dota a su obra de espontaneidad y sueños que, sin forzar a la imagen, refleja sin embargo una madurez pictórica.
Pariente plástica de Nahui Ollin, de María Izquierdo y de Abraham Ángel, transita ella por temas modernos
y mundos fantásticos con un trazo y una paleta de color bien definidos, es decir con un lenguaje particular.
EFC.
que belleza de video...
hulkesters 2 years ago