En el noreste de México. Bolas de granizo del tamaño de pelotas de softball, zumbando peligrosamente por nuestras cabezas, es algo que no hace feliz a nadie en un día lluvioso. Gente fue herida y animales muertos. Hojas de madera de triplay de media pulgada y de un octavo de pulgada fueron atravesadas hasta destruir los parabrisas de los coches y las viviendas con techo de láminas, amén de ventanas y puertas...
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