TELEPRENSA.- Los tratantes de seres humanos, la redes que comercian con el tráfico de inmigrantes ilegales se han doctorado con el último envío organizado para llegar a las costas de Almería. Es la gota que colma el vaso de los despropósito de la inmigración, bebés, cuatro mujeres embarazadas, dieciséis mujeres y un grupo de varones, hasta completar los setenta y cuatro seres humanos que navegaban hacinados en una ridícula embarcación neumática propulsada por una escaso motor de cuarenta caballos.
Pero la historia de la localización es aún más rocambolesca. En una calle cualquiera de Bilbao un inmigrante se acerca a un agente de la policía autónoma vasca (un ertzaina) y le dice que un amigo suyo le ha llamado al móvil, diciéndole que otra persona le ha telefoneado para decirle que un amigo que viaja en patera, al sur de Almería, tiene problemas para llegar a la costa. El policía se puso en contacto con la Guardia Civil en Vizcaya y éstos a su vez con la de Almería. En pocos minutos un helicóptero hacía un barrido de la zona y localizaba, pese a la bruma, a la embarcación alrededor de las tres de la tarde. Primero llegó al lugar una patrullera del Instituto Armado y, posteriormente una de Salvamento Marítimo, que fue la encargada de embarcar a los náufragos y trasladarles hasta el puerto de Almería, donde llegaban unos minutos antes de las ocho de la tarde.
La Guardia Civil obtuvo un dato que trascendió ayer a los medios. Esa llamada recibida en Bilbao informaba de que la patera había partido a las dos de la madrugada de la costa de Marruecos. Con una embarcación atestada y un motor de 45 caballos, es imposible hacer el trayecto en apenas trece horas, lo que vuelve a lanzar sospechas una vez más de que fueron remolcados por un barco mayor que les dejó a una distancia prudencial de las playas de Almería. Esta es, además, una de las explicaciones de por qué el sistema de radar de la Guardia Civil no detectó la patera hasta que se encontraba al sur de Adra. Otro de los hechos que refuerzan la hipótesis de que la travesía fue corta es, precisamente, el estado físico de los inmigrantes. No había grandes daños producidos por una sobre exposición solar, sed, deshidratación o hipotermia.
Pese a la entereza física de los náufragos, la imagen vivida en el puerto de Almería durante el desembarco de siete bebés ha sido una de las más duras que jamás se ha relacionado con el drama de la inmigración, una línea que parecía difícil de cruzar y que los traficantes de humanos ya han sobrepasado con creces.
Padres que no tienen un pito en la cabeza...Estupidos..no quieren a sus hijos...yo les diera un wabanazo por irresponsables
Caperusa06 4 years ago
yo no puedo creer q esta gente arriesgue la vida de sus hijos asi me da ganas de llorar vera esos bebes
melisa877 4 years ago