Camino con mi abuela por el campo. Es la hora de recoger el trigo maduro cuidadosamente segado en andás con el dalle para no desgranar las espigas. El olor del tamo de la mies esparcida en algunas tierras y la paja de los rastrojos de otras me traen muchos recuerdos: haces, gavillas, parva, verano, calor, vueltas y vueltas con el trillo en la era, agua fresca de las fuentes cercanas bebida de la botija, vacas, bieldos, más calor, viento del norte, granos de trigo, costales, atrojes, arcas, harina, molino, horno, pan, torta...
Mi abuela cernía la harina, la amasaba en la artesa y la arropaba con una tela apropiada hasta que fermentaba. Calentaba el horno con leña de roble para luego cocer los panes y las exquisitas tortas que más tardaba en hacer que nosotros en comerlas.
Mi padre partía cada hogaza en rebanadas para sustentar a la familia que, rodeando la mesa colocada en el portal o en la cocina, según fuera la estación del año, se nutria para continuar con las faenas diarias.
El pan caliente se comía solo y al sacarlo del horno la casa se llenaba de olor a pan tierno.
Pan, pan reciente, pan caliente, hambre, olor salido del horno.
charlesbronsonvasco 2 years ago