Letra: Enrique Santos Discépolo
De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan...
La ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después viviendo
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo,
la fe en mis sueños
y una esperanza de amor.
Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.
Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas:
(José, el de la quimera...
Marcial, que aún cree y espera...
y el flaco Abel que se nos fue
pero aún me guía...)
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.
@jldragone parece goyeneche, en su mejor epoca, puede que me equivoque
ramirolb2 3 months ago
Fabricio Fraga!!!
pacopaseiro 5 months ago
me gustaria saber quien es este cantor, muchas gracias.
jldragone 7 months ago
Mi relacion con la Fender que estoy por comprar!!
jereibanez 8 months ago
como una escuela de todas las cosas .....una maravilla
guilermess 9 months ago
ACLAREN QUE LA MÚSICA ES DE MARIANO MORES!!! UN GENIO TOTAL =)
psicoadikto 9 months ago
Gracias, un verdadero grande Enrique Santos Discépolo
orsolini 1 year ago