El domingo pasado (24 julio 2011), el día de la final de la Copa América, que ganó Uruguay, un día de sol lindísimo, a mi vieja se le ocurrió que era un muy lindo día para partir. Se fue en paz, en su cama, en brazos de su hija y sin dolor. Estaba en paz con sus familiares, sin pendientes. Hablé con ella un rato antes y durante el momento con mi hermana por teléfono, no nos quedó nada por decir. Nos juntamos todos a su alrededor y tuvimos una tarde muy linda de muchos abrazos, tequieros y también lágrimas de recuerdo. No me puedo imaginar una manera mejor de irse. ¡Gracias mamá! por tenerme y permitirme vivir esta hermosa vida.
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