El centro de la pieza es el mimetizar e interactuar dos términos en uno solo, que se usan en la música y en la pintura: el ritmo. La música posee ondas rítmicas que no son percibidas con la vista; la pintura de sus carácter abstracto le debe y toma su anti-forma obedeciendo a los compases entre bajos y altos de la pieza musical. Por antonomasia tiene como resultado una pintura abstracta dictada del elemento más abstracto de las artes, la música.
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