Eduardo Llanos lee algunos poemas en un homenaje a Nicanor Parra.
ARCO IRIS NOCTURNO
Estabas allí, con tus cuatro años,
mendigando, sí, pero erguida dignamente,
como una varilla de mimbre o de colihue,
descalza sobre el barro de Puerto Montt,
a la entrada de un local hecho de troncos
y en cuya techumbre de ramas las hojas parecían
sólo una nube un poco más baja que las otras.
Ahí desembocaba aquel encuentro de poetas llamado Arco Iris
del cual tu mano ahuecada vino a ser una marmita de oro,
y tu rostro, un sol que convertía nuestra lluvia de metáforas
en una bofetada de aire devuelto a remitente.
¿Dónde, dónde estarán ahora aquellos ojos en que crecían bosques naturales?
¿Contra qué rompeolas estarán chocando tus pupilas de náufraga?
¿Hacia quién tenderás esa mano que tiritaba en la intemperie,
como una linterna intermitente taladrando la neblina?
Yo querría saber si estás aún ahí,
si no te diluyó la lluvia de estos años,
si sobre el barro aquel flamea todavía
el banderín de tus costillas harapientas,
ventana abierta de par en par al patio americano.
Yo querría saberlo, sí, pero lo más seguro
es que estás aún latiendo entumecida sobre el barro,
mientras este poema ha nacido para ti nutrido por tu hambre.
qué bonito poema
sebastianmicco 11 months ago