A veces no es suficiente con ser un buen un padre. A veces el destino y factores que uno no controla pueden separarte de tu hijo. A veces todo esto puede hundirte en la máxima desesperación, dolor e impotencia, Sin embargo, a veces, como el ave fénix, uno resucita de sus propias cenizas, vuelve a ser el que era y, a partir de ese mismo momento, todo vuelve a ser como antes.
David... muy bueno, de verdad. ;-)
Poderosocruzado1 6 months ago