La belleza de sus campos y las admirables vistas sobre el mar, hermosura y prestigio de Poio, también se vislumbra desde los miradores del alto de Raxó y Samieira. El perfil del valle donde se asienta este municipio condiciona un relieve de líneas suaves hacia la costa, en el que aparecen colinas aisladas, entremezcladas con un relieve de fuertes pendientes en los que, al igual que en el resto de Galicia, pinos y eucaliptos conforman el paisaje forestal.
La panorámica del paisaje campesino y marinero se agranda al llegar a la planicie, amplio atrio festero que se extiende por delante de las fachadas de la iglesia y del monasterio o atalaya histórica, llena de leyendas y misterio del Monte do Castrove, con excelentes vistas panorámicas sobre las rías de Pontevedra y Arosa
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