Durante la clase de Medicina, se toco el tema de la resucitación, y como siempre, un lambón privando en tiguere hizo un comentario en voz alta, alegando que la resucitación es un disparate y que solo es necesario darle unos "trompones" en el pecho y soplarle la boca a la víctima; sucede que el facilitador lo escuchó y lo cojió de maniquí para hacer una demostración muy vergonzosa por palomo.
Consecuencias: Curarse con el por el resto de la capacitación.
Moraleja: Nunca habras la boca si no es para aportar algo bueno.
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