Por increible que parezca; en pleno 2011, los fraudistas y mercenarios de la fe, generan cifras millonarias gracias a los incautos que se dejan llevar por los movimientos, por las palabras, por la música y demás artilugios, al grado de usurpar hasta la imagen de Cristo como gancho para atraerlos... Definitivamente todo un negocio, todo un fraude y al final, el principal afectado es aquel que cayó.
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