Los despedidos de Pirelli siguen apostados en la puerta de la fábrica. En la carpa aguantan, piensan, discuten y hacen acciones de lucha. En los cambios de turno prenden cubiertas y la patronal manda a sus buchones a manguerear desde los techos. Tratan de quebrarlos y humillarlos. Pero con dignidad los despedidos resisten los manguerazos bloqueando el agua y cantando el fuego no se apaga.
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