Al afirmar que la culpa siempre es del emisor, estamos demostrando un gran coraje y humildad, pero al mismo tiempo asumimos toda la responsabilidad de nuestra comunicación. Sentirnos los únicos responsables se convierte en la única fórmula que hace posible que mejoremos nuestra técnica y nuestro estilo, a través de la práctica.
Link to this comment:
Video Responses
All Comments (0)