El ilustre intérprete musical Marcos Fernández nos muestra la enorme cantidad de sensaciones transmitidas por esta obra. La plasmacion de la iluminación epistemológica más puramente rompedora, un acercamiento a la transumancia, al odio a las máquinas y a la madre que pario a peneque. El excelente arte llevado a su máxima manifestación sensorial, una "...." como la casa de un pino, el cosmos en el caos, el gin el el gang, zipi y zape. Un Hasta luego digno del mismísimo Isaac. Los jinetes del apocalipsis cabalgan por mis oidos hasta el éxtasis de santa teresa. Una fusión entre lo mejor de Miguel Angel Buonarroti y Tarantino. Os quiero y Adios, hijos mios, hijos del atún. Adios.
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