Es una improvisación donde busqué realizar una recreación melódica del relato del cuento de Kundera
Pero no se trataba únicamente de desagrado.
Cuanto más se alejaba la chica de él síquicamente, más la deseaba físicamente; la extrañeza del alma particularizaba el cuerpo de la chica; incluso era ella la que lo convertía de verdad en cuerpo; era como si hasta entonces aquel cuerpo no hubiera existido para el jóven más que en el limbo de la compasión, la ternura, los cuidados, el amor y la emoción; como si hubiese estado perdido en aquel limbo (¡sí, como si el cuerpo hubiese estado perdido!). El jóven tenía la sensación de ver hoy por primera vez el cuerpo de la chica..
Cuando terminó de tomar el tercer vodka con soda, la chica se levantó y dijo con coquetería:
-Perdone.
-El joven respondió:
¿Puedo preguntarle adónde va, señorita?
-A mear, si no le importa -dijo la chica y se alejó por entre las mesas hacia una cortina de terciopelo.
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