Los buenos inventos suelen ser sencillos. Una botella, una simple botella, pero con un diseño especial, sobre todo un elemento especial, un decantador en el fondo que, jugando con el principio físico del vacío, acumula los posos. Los inventores, chefs como Martín Berasategui y Flavio Morganti, llevaban varios años investigando sobre la funcionalidad de un utensilio como la botella, que llevaba siglos sin apenas modificaciones. Con ésta, cambia hasta la forma de servir el vino,pues, gracias su baja cintura evita que la mano eleve la temperatura del vino por contacto sobre el vidrio. Diseñada para asentar los posos del buen vino, vale también para asentar los residuos el buen aceite. Es una pena que no valga para decantar los posos de la buena ideología.
Link to this comment:
All Comments (0)