La prosperidad presenta un mayor reto espiritual ya que fácilmente nos ata a los bienes temporales y alimenta la vanidad. Su poder seductor es difícil de detectar.
Debemos conocer el poder seductor y de la prosperidad y el apego que producen los bienes temporales. y también la aversión natural a las adversidades que llevan al hombre viejo a ser dominado por el miedo y la desconfianza en Dios. Pero nosotros hemos sido transformados por Cristo en un hombre nuevo.
Link to this comment:
All Comments (1)