Es una imagen muy conocida por todos, un recién liberado que de repente ataca las políticas del gobierno en la lucha contra la subversión y ante el estupor de miles de colombianos, apoya la idea de entregar sectores del país a las Farc con el fin de que sean liberados todos los secuestrados, como si el hecho de que ellos hubieran sido liberados unilateralmente, no fuera prueba suficiente de que para devolverle la libertad robada un secuestrado, no se necesitan zonas de despeje donde se le da poder al terrorismo y se somete a la voluntad de la delincuencia a toda una población. Ya se tuvo la amarga experiencia de San Vicente del Caguán, una zona usada por las Farc para mantener a salvo su maquinaria de guerra y su valiosa mercancía humana; y todos sabemos que durante aquel despeje, nunca cesó la ofensiva terrorista de las Farc contra el pueblo colombiano y lograron hacerse a un botín humano más grande que el que tenían antes para sus macabras negociaciones. Pero ¿qué hace que de repente una persona sometida a torturas y vejámenes por muchos años, de repente se lance contra el gobierno de su país, acepte la entrega de regiones a las Farc y desprecie el cerco de las fuerzas militares a la subversión que ha logrado grandes traiciones al interior de las farc para bien del país?. ¿Qué hace que las víctimas de una millonaria estafa, idolatren a su estafador y culpen a su gobierno por la pérdida de su dinero? El lavado de cerebro puede lograr lo que no puede lograr el poder militar; es el arma que logra que los adeptos a una secta o religión hagan millonario a un pastor o sacerdote esperando un beneficio que solo se logra después de la muerte, y obviamente nadie puede volver de la muerte a recomendar la religión que profesó en vida. El lavado de cerebro logra que una multitud de víctimas de una gran estafa denuncien a su gobierno en vez de denunciar a su estafador. Continúa aquí: http://denunciasymas.blogspot.com/2009/02/el-lavado-de-cerebro-la-gran-familia.html
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