Me pregunto: Acaso es elegante y razonable poner en duda la palabra de un cliente? Me ofreció luego un helado "gratis", pero lo rechacé por la sencilla razón de que yo no quería un helado y mucho menos regalado. Lo que quería era el beneficio de la duda, que es lo mínimo sensato que puede ofrecer...
Me pregunto: Acaso es elegante y razonable poner en duda la palabra de un cliente? Me ofreció luego un helado "gratis", pero lo rechacé por la sencilla razón de que yo no quería un helado y mucho menos regalado. Lo que quería era el beneficio de la duda, que es lo mínimo sensato que puede ofrecer...