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Homenaje 2010
Hace ya cuatro años que familiares y amigos de los miles de fusilados en Madrid por el franquismo nos damos cita en estas tapias para recordarles y honrarles, sí, pero también para demandar justicia, verdad y reparación. Tres palabras que engloban la imperecedera y obligada actuación que deberían ejercer nuestros representantes para salvaguardar los derechos humanos vulnerados y evitar que puedan repetirse en el futuro.
Nuestros familiares, a los que hoy rendimos homenaje, nos precedieron en esta lucha universal y perdieron su vida en el intento. Ellas y ellos sabían por qué morían fusilados por el fascismo. Quienes no dejaron, desde entonces, de acercar sus claveles a este paredón, tampoco. Pero siguen marchando en su anónima dignidad y legándonos la primera línea de su esperanza.
Quienes creen que olvidamos el presente y el futuro para pensar en el pasado se equivocan: los principios de libertad, igualdad y fraternidad no caducan, pero siempre pueden ser arrebatados ante la ignorancia, la desidia y el olvido.
Nuestra presencia aquí, nuestros claveles, nuestro compromiso, sirven para recordarle a esta sociedad que tiene una deuda pendiente con quienes defendieron sus valores más nobles, pero también para distinguirnos de quienes hoy comparten la irracionalidad de sus asesinos.
Sabemos que para esta tarea no sirve, como diría Benedetti, la esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste. La promesa tan leve. La rabia tan sumisa, tan débil. El grito tan exacto si el tiempo lo permite, el coraje tan dócil, la intrepidez tan lenta, tan fría la osadía.
Pero sí nos sirve la vida, que es vida hasta morirse, la confianza y la mirada generosa y firme de jueces como Garzón.
Resulta imprescindible juzgar el genocidio franquista para conquistar nuestro futuro que debe ser ya un presente libre y en nuestra lucha de siempre, en nuestra batalla sin medalla, en la modestia de nuestro orgullo posible y de nuestra mano segura, reencontrarnos con nuestro sendero.
Para ello, son muchas las personas de bien, que además del magistrado citado, nos ayudan.
Este año, debemos agradecer especialmente el esfuerzo y la entrega, desde sus convicciones más profundas, a Mariano Crespo, que no dudó en compartir las tablas que apuntalan su estatura hasta el sombrero y el compromiso de sus amigas y amigos, que ahora son también nuestros y les debemos el más entrañable de los reconcimientos.
Quienes no tuvistéis la ocasión (y sabemos que los sentísteis de corazón) de poderlo hacer en persona, cuando compartáis esta hora de emociones, entenderéis por qué les damos las gracias a Fernando Olmeda, José María Alfaya, Luis Felipe Barrio, Matías Ávalos, Ana, Amparo Climent, Jorge Bosso, Jose A. Martín Pallín, Mirta Núñez Díaz-Balart, Paquita Martín, Elda García y Martín Carril Obiols de la Asociación de personas libro Farenheit 451, el Coro de Mujeres Entredós, Tino Calabuig, la Unión de Actores, Pilar Bardem, Álvaro de Luna, Tina Sainz, Francisco Naranjo y CCOO de Madrid, Natalia Junquera y todos los informadores sensibles a nuestra causa, José M. Coronas y Ludivina García Arias de la Coordinadora de Memoria Histórica y Democrática, a los amigos y familiares de las víctimas que han participado activamente como Concha Lois, Paloma Masa Barroso, Jesús Manjón, Álvaro, Mariano Moya y tantos otros que nunca han fallado, a los hosteleros del Centro Abogados de Atocha que tan bien nos atendieron en la entrañable comida de fraternidad, al personal del cementerio que nos facilitó la infraestructura necesaria, a todas y a todos los asistentes que, con su presencia y sus claveles mantienen viva esta lucha por el recuerdo, la dignidad y la justicia.
Como se dice para justificar los olvidos, la lista sería interminable pero, lo importante, es que todas las personas nombradas y por nombrar lo hicieron con el único interés de honrar a las víctimas y acompañarnos, porque estamos en ese mismo sendero.
¡Gracias para siempre, amigas y amigos!
Homenaje por un Centro de la Paz y la Memoria en Carabanchel
La Plataforma para la creación de un Centro por la Paz y la Memoria en Carabanchel ha congregado hoy a vecinos y asociaciones de memoria en los terrenos de la cárcel que fue derribada hace dos años para demandar un Centro de la Memoria y homenajear a las víctimas del franquismo..
7 de noviembre (2010)
La Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid ha rendido un homenaje a todos los que lucharon en la defensa del gobierno del Frente Popular que gobernaba la II República cuando el fascismo dirigido por el dictador Franco dio un sangriento golpe de Estado.
La Coordinadora recuerda que la batalla y defensa del Madrid capital de la República española que comenzó el 7 de noviembre de 1936 fue uno de los sucesos más extraordinarios de la historia contemporánea. Un ejército bien equipado, al mando del general Mola, compuesto por decenas de miles de soldados, en su mayor parte mercenarios extranjeros -legionarios y marroquíes, apoyados por italianos y alemanes enviados por las potencias nazi y fascista- se enfrentó contra el mal armado pueblo de Madrid. Pensaban que sería el asalto final a la República. La Legión Cóndor, compuesta de escuadrillas de bombarderos Junkers 52, y de aviones de caza, Heinkels 51 y Messerschmidts 109, se encargó de la agresión aérea contra Madrid.
Nunca antes de la II Guerra Mundial ninguna gran ciudad fue tan intensa y sistemáticamente bombardeada con bombas incendiarias: barrio por barrio, sus hogares, los hospitales, museos, y otros edificios civiles fueron destrozados, con la intención de extender el pánico entre la población y experimentar minuciosamente la reacción de una población civil ante el incendio de su ciudad. Durante largos meses murieron miles de personas inocentes. En los primeros momentos hubo desaliento, pero los ciudadanos y trabajadores se dirigieron hacia el frente, muchos de ellos sin armas, preparados a sustituir a quienes caían muertos o heridos. Las mujeres se manifestaron exigiendo que todos los hombres fuesen al frente; muchas de ellas lucharon, como en el Puente de Segovia, y, junto con los niños, construyeron barricadas. Los milicianos no retrocedieron siguiendo la proclama del ¡No pasarán!
Por primera vez en la guerra, aparecieron los aviones soviéticos y protegieron a Madrid contra los bombarderos alemanes e italianos. El 7 de noviembre las primeras unidades de las brigadas internacionales desfilaron por la Gran Vía, camino del frente. Alemanes, franceses y belgas, polacos, ingleses, irlandeses, mexicanos, palestinos, australianos, argentinos.. ., voluntarios llegados de todos los continentes, de todas las religiones y creencias, convencidos de que en España se libraba la primera batalla contra la barbarie totalitaria, contribuyeron, miles de ellos con su vida, durante los largos meses del asedio, a la resistencia de Madrid y mostraron a sus habitantes el significado del internacionalismo y la idea universal de libertad. Pero la victoria fue del pueblo de Madrid.
Por último, los organizadores de los actos de homenaje señalan que la conmemoración del espíritu de lucha, valor y resistencia del pueblo madrileño, el 7 de Noviembre, que deseamos que se convierta en un Día Oficial de la Comunidad de Madrid, como lo ha sido el recuerdo del 2 de Mayo frente a la invasión francesa en 1808, afirma la fidelidad y compromiso de los ciudadanos madrileños con los valores universales, resumidos en los conceptos de Libertad, Igualdad y Fraternidad y de respeto a los derechos humanos, las mismas ideas que dieron sentido a la lucha y la Resistencia, que mantuvieron la esperanza, contra la brutalidad nazifascista durante la II Guerra Mundial, y que permitieron, tras 1945, a las naciones europeas, al norte de España, reconstruir sociedades pacíficas, fruto de los esfuerzos y sacrificios de aquel pasado reciente. El reconocimiento oficial de esa misma lucha, en Madrid, el 7 de Noviembre, nos incorpora a la historia europea y a su Memoria colectiva, de las que sin duda formamos parte.
(Nueva Tribuna)
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