Odio la rutina, el cliché y lo retórico. Odio las momias y los subterráneos de museo. Odio los fósiles literarios. Odio todos los ruidos de cadenas que atan. Odio a los que todavía sueñan con lo antiguo y piensan que nada puede ser superior a lo pasado.
Amo lo original, lo extraño. Amo lo que las turbas llaman locura. Amo todas las bizarrías y los gestos de rebelión. Amo todos los ruidos de cadenas que se rompen. Amo a los que sueñan con el futuro y sólo tienen fe en el porvenir sin pensar en el pasado. Amo las sutilezas espirituales.
Admiro a los que perciben las relaciones más lejanas de las cosas, A los que saben escribir versos que se resbalan como la sombra de un pájaro en el agua y que sólo advierten los de muy buena vista.