He elegido cantar mis propios temas, mis experiencias, mis sentimientos, mis miedos, mis esperanzas... En CARROUSEL se ha mantenido el estado de animo de cada canción, ese tono de desencanto de la vida, que te apetece no gritarlo, sino soltarlo de modo desencantado. No quería cantarlo más, ni gritarlo más. No he necesitado cantarlo mas alto para cantarlo tan claro. Se ha quedado la esencia y cuando escucho este disco, me vuelve la tristeza de cuando lo escribí.