¿Quien soy yo para hablar de Morante? ¿Quién es nadie para hablar de Morante? Allí estuve en Bilbao. Allí le ví. Humano y divino, inmenso de toreo, frágil y estandarte. Tu toreo enamora, maestro. Tus manos son de dios, inmensamente humano. No te apesadumbres por nuestra admiración, maestro de inm...
Nadie te reacordará jamás, nadie hablará de ti, como tantos pudieron hacer del dios cordobés. Tu muerte a pocos importará. La de Manolete si importó.