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Fuente: http://lafonoteca... Texto: Julián Molero
Emilio Balldoví Menéndez...
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Fuente: http://lafonoteca... Texto: Julián Molero
Emilio Balldoví Menéndez nació en Xativa (Valencia) el 14 de junio de 1940. Su padre, médico militar, intentó sin éxito que estudiase una carrera universitaria; pero tras el Bachiller en los Dominicos e iniciar estudios de Derecho, se dedicó en cuerpo y alma a la música.
Sus inicios se remontan a 1958, con el grupo Los Milos y más tarde con Los Rockeros, los cuales abandona a finales de 1964. Se presenta al programa de TVE Salto a la Fama Y gana de calle. Las casas discográficas se lo disputan y finalmente es fichado por Regal, división española de la EMI inglesa. Durante 1965 va a publicar siete discos con bastante buena aceptación, destacando temas como "La casa del sol naciente", "Comprensión" (ambas versiones del grupo The Animals) y temas propios como "Verano llegó". Al final de aquel verano obtiene el segundo premio en el Festival del Mediterráneo con "El mensaje", que supondrá la entrada en las listas de ventas nacionales.
En 1966 el estilo de Bruno Lomas evoluciona hacia el de cantante melódico. Participa en los festivales de Benidorm, en el que es finalista con la canción "Amor amargo" y gana el de la Canción Mediterránea con "Como ayer". Ambas canciones llegarán ese año al puesto tres y uno respectivamente de las listas de ventas. Bruno Lomas se ha convertido en uno de los principales cantantes del país.
En 1967 Bruno va a seguir siendo pionero de la música española al grabar en el teatro Calderón de Barcelona el primer LP íntegramente en riguroso directo grabado en España. Debuta en el cino con la película "Codo con Codo" (1967) de Víctor Auz, junto a Massiel y Micky y Los Tonys. La canción que da título a la película se convertirá en otro hit del cantante, que ha alcanzado su madurez artística y vive sin duda su tiempo de oro. En 1968 aparece su segundo LP y su primer fracaso. Con arreglos orquestales muy elaborados, Bruno se nos presenta como un crooner cantando temas de Sinatra, bossa novas y estandars. Ni el disco grande ni el pequeño que se extrae de él tienen ninguna trascendencia y sus fans de siempre comienzan a dar la espalda al Elvis español. El cantante decide dejar su discográfica a la que culpa de su sonoro fracaso y regresa a sus inicios, a Discophon, con la que va a grabar una serie de singles en 1969 y 1970. También va a protagonizar la película "Chico Chica Boom" (Juan Bosch, 1969). Discos y película que logran a medias el objetivo de relanzar su carrera.
A partir de 1970, en la vorágine de la canción del verano, va a grabar una serie de discos alimenticios de calidad ínfima. Pero entre tanta mediocridad surge un nuevo hit y otra vez las listas de superventas ven el nombre de Bruno Lomas. "Ven sin temor" será uno de las canciones más oídas del año 1972. En los siguientes años recuperará su vena rocker volviendo a grabar los temas que nunca le fallaron en sus directos: "El rock de la prisión" o "Zapatos azules de gamuza" mostrarán a una nueva generación lo que es hacer un buen rock and roll en español. A partir de 1974 comienza una larga cuesta abajo. La música progresiva y los cambios políticos no van con la personalidad del cantante. Aún grabará algún single intrascendente más, que pasará con más pena que gloria. En 1980, el periodista José Luis Alvárez le convence para actuar en la sala Jácara, de Madrid. Allí, Bruno Lomas, ante lo más granado de la música y La Movida Madrileña, imparte algunas de las mejores lecciones magistrales de rock and roll escuchadas jamás en la capital de España. Es el último destello de una estrella. Durante los años 80 se le puede ver actuando por ferias en pueblos levantinos con un espectáculo de variedades llamdo Bruno Lomas Show.
En agosto de 1990, poco después de cumplir los 50 años, estrella por última vez su coche deportivo, falleciendo horas después. En los siguientes años dos de Los Rockeros seguirían la misma trágica suerte de unos hombres que vivieron deprisa, derribaron a puñetazos los cerrados muros del rock español y vivieron y murieron como sus ídolos James Dean y Eddie Cochran.
La historia ha ninguneado a Bruno Lomas. Sus ideas políticas, su afición a las armas que casi siempre portaba sin disimulo, su pasión por conducir coches deportivos a velocidades de Fórmula 1 por cualquier carretera, algún escándalo amoroso resuelto violentamente, sus atrabiliarias declaraciones sobre ovnis y esoterismo han jugado en su contra. Parece que existiese un interés en borrar su nombre de entre los ilustres del rock español y apartar sus discos de las estanterías. Sin embargo, son esas mismas circunstancias, unidas a una carrera musical vivida hasta sus últimas consecuencias, las que lo hacen especialmente atractivo. Su vida fue una película aún nunca filmada o una novela, aún nunca escrita.
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