Según un gran compañero forico, soy un ser excepcional, dotado de un ingenio como pocos. Casos como Laís, se dan uno cada cien años. Creo que estamos en presencia de una verdadera idola de la imaginación y el discernimiento filosófico. Las generaciones venideras tomaran la bandera de la alegría inteligente de Laís y marcharan al éxito dotados de la jovialidad contagiosa de tan preciado valuarte del humor explícito. No debemos concedernos la torpeza de no apreciar los valores que, día a día nos pone de manifiesto esta muchacha, generando entre la multitud un atizbo de frescura y encanto literario.