Con tres décadas de activismo, confieso que no busco morir como perro en un eje vial, pero afirmo que ya supere el miedo. No sé con qué me voy a enfrentar en una protesta.
Mi arma es que nadie sabe lo que haré... Ni yo.
Tengo un plan básico, pero improviso sobre la marcha. Desarrollo una sensibilidad especial para moverme en el filo de la navaja: si ellos se pasan, pierden; si yo me paso, pierdo. Y yo no puedo pasarme, porque ejerzo mi derecho con firmeza; ellos no soportan eso